La Tortuga


Mi tortuga caminaba
muy despacio por el patio
se escondía entre las macetas
y yo la llamaba cantando.

Un día me dijo bajito
que se quería marchar,
que quería volver al río
a buscar a su mamá.

Ya calentaba el sol
aquella tarde de abril,
la llevamos hasta el río
y allí se quedó feliz.